Después de hacer numerosas revisiones durante 2 cuatrimestres sobre las proteínas
de origen animal sobre todo las proteínas de la leche de vaca podemos afirmar que las
reacciones adversas de los alimentos pueden ser: intolerancias alimentarias que son respuestas fisiológicas adversas o
hipersensibilidad alimentaria que es una reacción inmunológica adversa, específicamente
en el caso de las proteínas de la leche de vaca, se suele considerar como
intolerancia a la lactosa y no como una alergia.
En los últimos años la incidencia y prevalencia de enfermedades atópicas como asma, rinitis alérgica y dermatitis atópica ha aumentado y de igual manera se diagnostican más casos de alergias alimentarias, encontrándose como mayores alérgenos en niños, la leche de vaca y el huevo así como mariscos y pescados para niños y adultos.
En los últimos años la incidencia y prevalencia de enfermedades atópicas como asma, rinitis alérgica y dermatitis atópica ha aumentado y de igual manera se diagnostican más casos de alergias alimentarias, encontrándose como mayores alérgenos en niños, la leche de vaca y el huevo así como mariscos y pescados para niños y adultos.
La definición de la alergia a las proteínas de la leche de vaca establece
que es una reacción adversa reproducible a una o más proteínas de la leche de vaca
mediada por uno o más mecanismos inmunes.
Desde las primeras semanas de vida se puede hacer un diagnóstico para
poder establecer un tratamiento adecuado según las necesidades del paciente y
no caer en confusión con una intolerancia a la lactosa.
Las alergias puede ser mediada por IgE o no IgE y dependiendo puede presentar diversas manifestaciones clínicas ya sean generales como rechazo al alimento, retardo en crecimiento, anemia, irritabilidad, anafilaxia así como manifestaciones en la piel, a nivel respiratorio, cardiovascular y gastrointestinal.
Las alergias puede ser mediada por IgE o no IgE y dependiendo puede presentar diversas manifestaciones clínicas ya sean generales como rechazo al alimento, retardo en crecimiento, anemia, irritabilidad, anafilaxia así como manifestaciones en la piel, a nivel respiratorio, cardiovascular y gastrointestinal.
Es importante mencionar que muchas de estas manifestaciones generalmente
son asociadas a alérgenos ambientales y no a alérgenos alimentarios por lo que
es importante estar atento a todas las manifestaciones y repeticiones de
síntomas, de igual manera prestar mucha
atención al historial clínico y con toda esta información poder realizar un diagnóstico adecuado y elaborar
una dieta adecuada a las necesidades del paciente y así desempeñar
correctamente nuestra función como
nutriólogos.
Hoy en día tenemos la ventaja que existen numerosas alternativas para sustituir
los productos de origen animal por otros que sean similares, no solo en los
aportes de macroelementos si no que sean similares en consistencia y sabor, de
manera que se puede llevar una dieta
variada y completa sin tener que consumir productos de origen animal y así no
solo mejorar el estado de salud, si no hacer un cambio en el medio ambiente.
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