UNIVERSIDAD VIZCAYA DE LAS AMÉRICAS
LICENCIATURA EN NUTRICIÓN
FISIOPATOLOGIA 2
ELABORADO POR: MARIANA DUARTE MACHAIN
Trastornos de la Conducta Alimentaria y
la Ingesta de Alimentos
1. Epidemiología de la anorexia nerviosa y
la bulimia nerviosa, incidencia y prevalencia.
La prevalencia y la
incidencia de la anorexia nerviosa y bulimia nerviosa Los trastornos del
comportamiento alimentario son considerados eventos infrecuentes, por lo que es
difícil establecer la prevalencia/incidencia en la población general, además,
muchos estudios se centran sólo en una única muestra seleccionada, presentan
los resultados de datos originarios de los servicios de salud, lo que aumenta
los problemas metodológicos de los estudios de incidencia. Es de destacar
también que, aunque los criterios diagnósticos del Manual Diagnóstico y
Estadístico de los Trastornos Mentales IV (DSM-IV) y la Clasificación
Internacional de Enfermedades (CIE-10) están bien definidos y ampliamente
utilizados, no son plenamente aplicables a niños y adolescentes, lo que aumenta
la dificultad de establecer las tasas de ocurrencia de TCA en esta población.
Anorexia nerviosa
Prevalencia: entre chicas
adolescentes y jóvenes adultas han revelado un porcentaje del 0,5-1 % para los
cuadros clínicos que cumplen todos los criterios diagnósticos de anorexia
nerviosa. Es más frecuente encontrar a individuos que no presentan el trastorno
completo (p. ej., trastorno de la conducta alimentaria no especificado).
Existen pocos datos referentes a la prevalencia de este trastorno en individuos
varones. En los últimos años la incidencia de esta enfermedad parece haber
aumentado.
Bulimia nerviosa
Prevalencia: la bulimia
nerviosa entre las adolescentes y jóvenes adultas es aproximadamente del 1-3 %.
Entre los varones la prevalencia es diez veces menor
2. Perspectiva psicológica de trastornos
nutricionales
Es de suma importancia
contar con guías para poder estandarizar el actuar del personal de salud del
primer nivel de atención tanto en el nivel de prevención como como diagnóstico
y seguimiento del paciente.
Los grupos blanco para el
tamizaje incluyen mujeres jóvenes con IMC bajo para la edad, pacientes que
solicitan consulta por preocupaciones relacionadas con el peso, que no presentan
sobrepeso, mujeres con alteraciones menstruales o amenorrea, pacientes con
signos de desnutrición o vómitos repetidos, así como niños que presentan
alteraciones en el crecimiento.
4. Investigaciones:
-Anorexia:
¿Qué es la Anorexia
Nerviosa? Trastornos de la conducta Alimentaria.
Hoy vamos
a centrarnos en conocer más sobre la enfermedad de la Anorexia Nerviosa. Qué
es, sus causas, el diagnóstico y tratamiento.
¿Qué es?
La anorexia nerviosa es un desorden alimenticio y
psicológico a la vez. Esta condición va más allá del control del peso: el
enfermo inicia un régimen alimenticio para perder peso hasta que esto se
convierte en un símbolo de poder y control. De esta forma, el individuo llega
al borde de la inanición con el objetivo de sentir dominio sobre su propio
cuerpo. Esta obsesión es similar a una adicción a cualquier tipo de droga o
sustancia. Hoy en día, se registran 4 casos de anorexia por cada mil personas.
Las características esenciales de este trastorno
son la distorsión de la imagen corporal, sin reconocer el progreso de la
delgadez y el sentimiento general de ineficacia personal. Al principio es sólo
una cuestión de grados lo que diferencia a la anoréxica/o de los demás: ante un
fracaso o siguiendo el consejo de una amiga surge el deseo de perder peso. Se
ponen a dieta y se convierten en grandes expertas en el mundo de la dietética,
siguiendo unas consignas mucho más duras y rígidas que las de sus amigas. Cuando
las demás han dejado de hacer dieta, la persona con anorexia continúa. La gente
le dice que está muy flaca y a ella le encanta oírlo. Le gusta animarse a
seguir perdiendo más peso aún. Comienza a desarrollar hábitos alimentarios
particulares y rígidos: sólo come determinados alimentos en determinadas
cantidades, parte la comida en pequeños trozos y la separa… Aunque tenga hambre
es tal el miedo a dejarse llevar que siente la necesidad de mitigar sus efectos
y evitar el aumento de peso bebiendo mucho agua, utilizando laxantes o vómitos
o realizando una actividad física exagerada. Todas estas conductas anómalas se
acentúan a medida que progresa la enfermedad, al igual que las complicaciones
físicas: la inanición vuelve al organismo mucho más vulnerable a infecciones,
problemas gastrointestinales o hipotermia. Se pierde la menstruación, el pelo
se cae, la piel se seca y pierde color. A nivel psicológico aparecen síntomas
de depresión, cambios de carácter y distorsión en la imagen corporal que suele
ir acompañada de una negación del problema. Siguen viéndose gordas a pesar de
estar escuálidas o siguen expresando una gran insatisfacción con su cuerpo y su
imagen. Su cuerpo se ha convertido en la definición de su valía como personas y
a pesar del estricto control que ejercen sobre él, siguen sin gustarse.
Causas
Actualmente no existe una causa única para la
anorexia nerviosa, aunque las investigaciones han arrojado ciertas pistas en el
campo médico y psicológico. Al igual que en la bulimia, las causas de la anorexia
son múltiples y difíciles de valorar. Todas ellas, tantos las individuales como
las familiares, sociales y culturales, deben tenerse en cuenta de cara a un
tratamiento. Hay muchos enfoques distintos pero todos ellos señalan dos fases
en el tratamiento de este problema: como primer paso debe recuperarse el peso a
través de una realimentación controlada médicamente. La recuperación física
trae consigo una mejora en algunos aspectos psicológicos como la percepción de
la imagen corporal o la obsesión por el peso. Una vez que el estado físico ha
mejorado, el tratamiento se centra en los pensamientos, sentimientos y
conductas que resultan poco adaptativos. Se trata de mejorar la autoestima y de
estimular nuevas formas de expresar sentimientos y valorarse a sí mismo,
reconciliando a la persona con su cuerpo y sus necesidades.
Algunos expertos creen que esta enfermedad se
origina en las altas demandas de la familia y la sociedad: el ciclo destructivo
comienza con la presión que el individuo siente por ser delgado y atractivo. El
problema se centra, entonces, en una baja autoestima.
Para otros investigadores, la anorexia nace a raíz
de otro problema. Este tipo de desorden podría desarrollarse en cierto tipo de
familias disfuncionales, ya observadas anteriormente en casos de pacientes
anoréxicos. En ellas, los miembros se vuelven tan interdependientes que no
pueden alcanzar su identidad como seres individuales. Parte de esta disfunción
se traduce en un miedo a crecer por parte de los niños de la familia. Entonces,
especialmente las niñas, comienzan una dieta para evitar que sus cuerpos se
desarrollen.
A pesar de que las causas orgánicas aún no están
identificadas, hay cierta evidencia de que parte de la disfunción se origina en
el hipotálamo, una parte del cerebro que regula los procesos metabólicos.
Diagnóstico
La anorexia nerviosa es un desorden difícil de
diagnosticar debido a que el paciente esconde y niega su condición de enfermo.
Rara vez el individuo anoréxico buscará ayuda pues la pérdida de peso en sí no
es vista como un problema. El diagnóstico actual se realiza solamente cuando
aparecen otras complicaciones médicas como la amenorrea o problemas gástricos y
se basa en cuatro criterios básicos:
·
La negación del individuo a mantener el peso del
cuerpo cercano a su ideal, según su estatura y edad.
·
Un miedo intenso a engordar, aunque el peso sea
inferior a lo normal.
·
La auto percepción se distorsiona y el individuo no
reconoce o asume la extrema pérdida de peso.
·
Finalmente, en mujeres que ya tienen su ciclo
menstrual, existe una alta probabilidad de amenorrea (suspensión de la
menstruación).
Tratamiento
El tratamiento va mucho más allá de la recuperación
del peso perdido. Paralelamente a una alimentación nutritiva, el individuo
deberá someterse a una terapia psiquiátrica. Esto implica que el tratamiento
puede ser guiado tanto por un médico clínico, como por un psicólogo. En los
casos más extremos, el paciente deberá ser hospitalizado
¿Qué hacer ante un caso de anorexia?
Cuando se sospeche o sepa que una persona tiene una
anorexia nerviosa, debe hacer que consulte lo antes posible con su médico de
cabecera para que éste le remita a un médico psiquiatra experto o especializado
en esta enfermedad. O acudir directamente a un psiquiatra de estas
características.
-Bulimia
Bulimia Nerviosa
Por la promoción de la salud y la prevención de los
trastornos de la conducta alimentaria
La
Bulimia Nerviosa (BN) es un trastorno de la conducta alimentaria que se
caracteriza por episodios de atracones (ingesta voraz e
incontrolada), en los cuales se ingiere una gran cantidad de alimento en poco
espacio de tiempo y generalmente en secreto.
Las
personas afectadas intentan compensar los efectos de las sobreingestas
mediante vómitos autoinducidos y/o otras maniobras de purga o aumento de la
actividad física.
Muestran preocupación
enfermiza por el peso y la figura, pero no se producen necesariamente
alteraciones en el peso, ya que pueden presentar peso normal, bajo o sobrepeso.
La bulimia nerviosa suele ser un trastorno oculto, fácilmente pasa
desapercibido y se vive con sentimientos de vergüenza y culpa. Por este motivo
la persona afectada suele pedir ayuda cuando el problema ya está avanzado.
La
Bulimia Nerviosa afecta entre el 0.4% y el 3% de la población joven española,
especialmente a las chicas.
Criterios
para diagnosticar Bulimia Nerviosa:
Presencia
de atracones recurrentes. Un atracón se caracteriza por:
Ingesta
de alimento en un corto espacio de tiempo (por ejemplo, en un período de 2
horas) en una cantidad muy superior a la que la mayoría de las
personas ingerirían en un período de tiempo similar y en las mismas
circunstancias
Sensación
de pérdida de control sobre la ingesta del alimento (por ejemplo,
sensación de no poder parar de comer o no poder controlar el tipo o la cantidad
de comida que se está ingiriendo)
Conductas
compensatorias inapropiadas: de manera repetida, con el fin de no ganar peso,
como son provocación del vómito; uso excesivo de laxantes, diuréticos, enemas u
otros fármacos; ayuno, y ejercicio excesivo.
Los
atracones y las conductas compensatorias inapropiadas tienen lugar al
menos una vez a la semana durante un periodo de 3 meses.
La
autoevaluación está exageradamente influida por el peso y la silueta
corporales.
En cuanto
a los atracones cabe señalar que aunque el tipo de alimentos consumidos durante
éste varía, en la mayoría de casos se ingieren dulces y alimentos con alto
contenido en calorías. Los atracones se pueden presentar a cualquier hora del
día, pero son más frecuentes a partir de media tarde y suelen desencadenarse
por estados de humor alterados, dificultades interpersonales, hambre intensa o
sentimientos relacionados con el peso, la figura corporal o los alimentos. Se
acompañan de sensación de falta de control y pueden reducir el malestar de
forma transitoria, pero siempre van seguidos de sentimientos de culpa,
autodesprecio o humor depresivo.
5-
Basado en: DSM IV. Trastornos de la conducta alimentaria
-Anorexia
nerviosa
Las
características esenciales de la anorexia nerviosa consisten en el rechazo a
mantener un peso corporal mínimo normal, en un miedo intenso a ganar peso y en
una alteración significativa de la percepción de la forma o tamaño del cuerpo.
Además, las mujeres afectas de este trastorno, aunque hayan pasado la
menarquia, sufren amenorrea. (El término anorexia es equívoco, porque es rara
la pérdida de apetito.)
Generalmente,
la pérdida de peso se consigue mediante una disminución de la ingesta total. A
pesar de que los individuos empiezan por excluir de su dieta todos los
alimentos con alto contenido calórico, la mayoría de ellos acaban con una dieta
muy restringida, limitada a unos pocos alimentos. Existen otras formas de
perder peso como la utilización de purgas (p. ej., vómitos provocados y uso
inadecuado de laxantes y diuréticos) o el ejercicio excesivo. Las personas con
este trastorno tienen un miedo intenso a ganar peso o a convertirse en obesas
(Criterio B). Este miedo generalmente no desaparece aunque el individuo pierda
peso y, de hecho, va aumentando aunque el peso vaya disminuyendo
Pueden
usarse los siguientes subtipos para especificar la presencia o la ausencia de
atracones o purgas durante los episodios de anorexia nerviosa:
Tipo
restrictivo. Este subtipo describe cuadros clínicos en
los que la pérdida de peso se consigue haciendo dieta, ayunando o realizando
ejercicio intenso. Durante los episodios de anorexia nerviosa, estos individuos
no recurren a atracones ni a purgas.
Tipo
compulsivo/purgativo. Este subtipo se utiliza cuando el individuo
recurre regularmente a atracones o purgas (o ambos). La mayoría de los
individuos que pasan por los episodios de atracones también recurren a purgas,
provocándose el vómito o utilizando diuréticos, laxantes o enemas de una manera
excesiva. Existen algunos casos incluidos en este subtipo que no presentan
atracones, pero que suelen recurrir a purgas, incluso después de ingerir
pequeñas cantidades de comida. Parece ser que la mayoría de las personas
pertenecientes a este subtipo recurren a conductas de esta clase al menos
semanalmente, pero no hay suficiente información para poder determinar una
frecuencia mínima.
-Bulimia
nerviosa
Las
características esenciales de la bulimia nerviosa consisten en atracones y en
métodos compensatorios inapropiados para evitar la ganancia de peso. Además, la
autoevaluación de los individuos con esta enfermedad se encuentra excesivamente
influida por la silueta y el peso corporales. Para poder realizar el diagnóstico,
los atracones y las conductas compensatorias inapropiadas deben producirse al
menos un promedio de dos veces a la semana durante un período de 3 meses.
Se
define atracón como el consumo a lo largo de un período corto de tiempo de una
cantidad de comida muy superior a la que la mayoría de los individuos comerían.
El clínico debe tener en cuenta el contexto en que se produce el atracón —lo
que se calificaría como consumo excesivo en una comida habitual puede
considerarse normal si se produce en una celebración o en un aniversario—. Un
«período corto de tiempo» significa aquí un período de tiempo limitado,
generalmente inferior a 2 horas. Los atracones no tienen por qué producirse en
un solo lugar; por ejemplo, un individuo puede empezar en un restaurante y
continuar después en su casa. No se considera atracón el ir «picando» pequeñas
cantidades de comida a lo largo del día.
Los
individuos con este trastorno se sienten generalmente muy avergonzados de su
conducta e intentan ocultar los síntomas. Los atracones se realizan por lo
normal a escondidas o lo más disimuladamente posible. Los episodios pueden o no
haberse planeado con anterioridad y se caracterizan (aunque no siempre) por una
rápida ingesta del alimento. Los atracones pueden durar hasta que el individuo
ya no pueda más, incluso hasta que llegue a sentir dolor por la plenitud. Los
estados de ánimo disfóricos, las situaciones interpersonales estresantes, el
hambre intensa secundaria a una dieta severa o los sentimientos relacionados
con el peso, la silueta y los alimentos pueden desencadenar este tipo de
conducta. Los atracones pueden reducir la disforia de manera transitoria, pero
a continuación suelen provocar sentimientos de autodesprecio y estado de ánimo
depresivo.
Para
reducir el metabolismo de los alimentos ingeridos durante los atracones. Las
personas con bulimia nerviosa ponen demasiado énfasis en el peso y la silueta
corporales al autovalorarse, y estos factores son los más importantes a la hora
de determinar su autoestima. Estos sujetos se parecen a los que padecen
anorexia nerviosa por el miedo a ganar peso, el deseo de adelgazar y el nivel
de insatisfacción respecto a su cuerpo. Sin embargo, no debe realizarse el
diagnóstico de bulimia nerviosa si la alteración aparece exclusivamente durante
los episodios de anorexia nerviosa.
Se
pueden emplear los siguientes subtipos para determinar la presencia o ausencia
del uso regular de métodos de purga con el fin de compensar la ingestión de
alimento durante los atracones:
Tipo
purgativo. Este subtipo describe cuadros clínicos en los que el
enfermo se ha provocado el vómito y ha hecho un mal uso de laxantes, diuréticos
y enemas durante el episodio.
Tipo no
purgativo. Este subtipo describe cuadros clínicos en los que el enfermo ha
empleado otras técnicas compensatorias inapropiadas, como ayunar o practicar
ejercicio intenso, pero no se ha provocado el vómito ni ha hecho un mal uso de
laxantes, diuréticos o enemas durante el episodio.
El virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) es un lentivirus (de la familia Retroviridae). Fue descubierto y considerado como el agente de la naciente epidemia de sida por el equipo de Luc Montagnier en Francia en 1983.
El virión es esférico, dotado de una envoltura y con una cápside proteica. Su genoma es una cadena de ARN monocatenario que debe copiarse provisionalmente al ADN para poder multiplicarse e integrarse en el genoma de la célula que infecta.
Los antígenos proteicos de la envoltura exterior se acoplan de forma específica con proteínas de la membrana de las células infectables, especialmente de los linfocitos T4. El proceso de conversión de ARN en ADN es una característica principal de los retrovirus y se lleva a cabo mediante acciones enzimáticas de transcriptasa inversa. Con la demostración de la existencia de la transcriptasa inversa, se inició en la década de 1970 la búsqueda de los retrovirus humanos, que permitió el aislamiento en 1980 del virus de la leucemia de células T del adulto, HTLV-I.
Para las personas que viven con el VIH, una ingesta nutricional adecuada y equilibrada es esencial para mantener un sistema inmunitario sano y prolongar la vida. Se ha documentado que niños y adultos con VIH tienen menos masa grasa y no grasa totales (American Dietetic Association, 201 0). Una nutrición adecuada puede ayudar a mantener la masa muscular, reducir la gravedad de los síntomas asociados al VIH, mejorar la calidad de vida, y facilitar el cumplimiento y la eficacia del TAR. Por tanto, el tratamiento nutricional médico (TNM) es esencial en el abordaje eficaz del VIH. Véase Algoritmo de fisciopatología y tratamiento asistencial: Enfermedad por el virus de la inmunodeficiencia humana.
VIH
El virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) es un lentivirus (de la familia Retroviridae). Fue descubierto y considerado como el agente de la naciente epidemia de sida por el equipo de Luc Montagnier en Francia en 1983.
El virión es esférico, dotado de una envoltura y con una cápside proteica. Su genoma es una cadena de ARN monocatenario que debe copiarse provisionalmente al ADN para poder multiplicarse e integrarse en el genoma de la célula que infecta.
Los antígenos proteicos de la envoltura exterior se acoplan de forma específica con proteínas de la membrana de las células infectables, especialmente de los linfocitos T4. El proceso de conversión de ARN en ADN es una característica principal de los retrovirus y se lleva a cabo mediante acciones enzimáticas de transcriptasa inversa. Con la demostración de la existencia de la transcriptasa inversa, se inició en la década de 1970 la búsqueda de los retrovirus humanos, que permitió el aislamiento en 1980 del virus de la leucemia de células T del adulto, HTLV-I.
Para las personas que viven con el VIH, una ingesta nutricional adecuada y equilibrada es esencial para mantener un sistema inmunitario sano y prolongar la vida. Se ha documentado que niños y adultos con VIH tienen menos masa grasa y no grasa totales (American Dietetic Association, 201 0). Una nutrición adecuada puede ayudar a mantener la masa muscular, reducir la gravedad de los síntomas asociados al VIH, mejorar la calidad de vida, y facilitar el cumplimiento y la eficacia del TAR. Por tanto, el tratamiento nutricional médico (TNM) es esencial en el abordaje eficaz del VIH. Véase Algoritmo de fisciopatología y tratamiento asistencial: Enfermedad por el virus de la inmunodeficiencia humana.





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